Informe ‘La Alianza Atlántica 70 años después: de la reforma a la refundación’ FAES propone una transformación radical de la OTAN

18/11/2019

    _ JOSÉ MARÍA AZNAR: “La conjunción de atlantismo, europeísmo y orden liberal es la más deseable y provechosa para afrontar el futuro complicado”

    _ MIRA MILOSEVICH: “La amenaza rusa ha dado un impulso a la OTAN, pero se necesita una estrategia basada en la unidad, la disuasión y la resistencia” 

    _ FLORENTINO PORTERO: “La Alianza Atlántica nació con vocación de perpetuidad, y se ha mantenido mientras no cuestionamos el orden liberal”


    _ Sin una estrategia común, la Alianza se difuminará paulatinamente

    _ Solo desde el liderazgo de EEUU, un nuevo Concepto Estratégico y el regreso a las inversiones en Defensa será posible su pervivencia

    _ La OTAN es uno de los pilares sobre los que se levantó el Orden liberal, fuente de progreso y garantía de libertad

    _ Hoy la Alianza es más débil, carece de estrategia, se ha burocratizado y sus divisiones internas son profundas

    _ El actual papel de EEUU perjudica el vínculo trasatlántico

    _ FAES apunta siete pasos a dar para llevarla a cabo

La Fundación FAES ha presentado su informe ‘La Alianza Atlántica 70 años después: de la reforma a la refundación’, en el que propone una transformación radical de la OTAN. En el acto de presentación, el expresidente del Gobierno y presidente de FAES, José María Aznar, ha asegurado que “la conjunción de atlantismo, europeísmo y orden liberal es la más deseable y provechosa para afrontar el futuro complicado que tenemos delante”. 


A su juicio, “la defensa de Europa es hoy inimaginable sin la existencia del pacto atlántico y la OTAN. En todo este tiempo los riegos no han disminuido, han aumentado, y son de distinto tipo, y eso precisamente es lo que hace necesaria la transformación de la OTAN”. “No es planteable hablar de defensa europea si no se habla de presupuesto y de objetivos. Quien sea partidario de una defensa autónoma de Europa ha de ser consciente de que costará mucho más que si Europa permanece en la OTAN”, ha afirmado.

El informe se ha hecho público en un acto en el que también han intervenido los profesores Mira Milosevich y Florentino Portero. Milosevich ha señalado que “la amenaza rusa ha dado un impulso a la OTAN, pero la OTAN necesita desarrollar una estrategia integral respecto a Rusia basada en la unidad, la disuasión y la resistencia, sobre todo para responder a las amenazas híbridas”. Por su parte, Florentino Portero ha recordado que “la Alianza Atlántica nació con vocación de perpetuidad, y esa vocación se ha mantenido mientras no hemos cuestionado el orden liberal”. Pero incluso en este momento, “la OTAN sigue siendo la mejor opción posible para garantizar la libertad”.

En una época de gran complejidad y reordenamiento estratégico, FAES examina los retos que afronta la OTAN, uno de los pilares sobre los que se levanta el orden liberal, y concluye que sin una estrategia común, la Alianza se difuminará paulatinamente. Su pervivencia solo es posible desde el liderazgo de Estados Unidos, un nuevo Concepto Estratégico y el regreso a las inversiones en Defensa.

El nuevo informe de FAES es el resultado de un Grupo de Trabajo coordinado por Portero y Milosevich. Su objetivo final es dar respuesta al sentido de la existencia de la OTAN en 2019 y reflexionar acerca de si es posible aspirar a una Alianza Atlántica mejor o si, por el contrario, podemos dar por aceptable su adaptación al nuevo escenario global. 

Una década de grave deterioro
Hace diez años FAES ya publicó un Informe en el que se reconocía el grave deterioro sufrido desde la pérdida de la amenaza directa que había garantizado un alto nivel de cohesión estratégica. La Alianza Atlántica había pasado de ser un sistema de defensa colectivo a una organización de seguridad internacional. En ese contexto, se insistía en la importancia de recuperar el núcleo que daba sentido a la Alianza y a la OTAN, y para ello se proponía insistir en líneas de acción como contraterrorismo, contrainsurgencia, promoción de la democracia o defensa antimisiles, así como la revisión de algunos procedimientos en la toma de decisión.

Una década después nos encontramos en un entorno mucho más complejo en el que la OTAN no acaba de encontrar su sitio y en el que las diferencias internas generan desgaste y falta de credibilidad. Setenta años después de su fundación, la Alianza es más débil, al tiempo que la OTAN se ha burocratizado y subrayado su vocación por la seguridad.

La Alianza carece de estrategia desde hace ya mucho tiempo y las divisiones internas son profundas sobre las amenazas y futuros retos. La emergencia del islamismo como amenaza no generó una estrategia compartida, debilitando la cohesión. En el plano operativo, no se busca una Alianza permanente, sino coaliciones ad hoc donde potencias con intereses afectados actuan conjuntamente. Solo la amenaza rusa ha dado un impulso reciente a la OTAN, fortaleciendo el acuerdo político sobre la necesidad de garantizar la frontera oriental. Aun así, la OTAN necesita desarrollar una estrategia integral respecto a Rusia basada en unidad, disuasión y resistencia. Para evitar una nueva Guerra Fría debe apostar por el diálogo y la firmeza.

Riesgo de papel secundario
En ambos informes, el de 2009 y el actual, FAES defiende la Alianza Atlántica como un hito en la Historia de las Relaciones Internacionales y del Derecho Internacional Público, y subraya el decisivo papel que ha desempeñado en defensa de la soberanía de los estados miembros, la contención de la amenaza soviética y la reconfiguración del mundo de nuestros días. Es uno de los pilares sobre los que se levantó el Orden liberal, fuente de progreso y garantía de libertad, junto con Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio.

Sin embargo, FAES apunta que afrontamos el inicio de una nueva época y advierte del riesgo de que la Alianza Atlántica quede relegada a un papel secundario. Todo cambio de época supone un mayor nivel de riesgo. Y ahora, más que en décadas anteriores, necesitamos de la Alianza para garantizarnos un tránsito seguro a una sociedad internacional todavía naciente. Eso no será posible si no afrontamos con decisión su refundación.

Siete pasos necesarios
No hay ninguna razón para pensar que la Alianza no pueda perdurar en un marco histórico distinto, pero lo único seguro es que para lograrlo deberá llevar a cabo una trasformación radical. Entre los pasos necesarios a dar, el informe de FAES señala:

1. Asumir la realidad de un cambio de época y sus consecuencias sobre principios, categorías, doctrinas y organización.

2. Reflexionar en qué medida seguimos siendo una comunidad.

3. Si creemos que lo somos, dotarnos de una estrategia conjunta para conformar un nuevo orden en un entorno de globalización y los efectos de la IV Revolución Industrial. La Alianza volvería a ser uno de sus pilares, el principal responsable de nuestra seguridad. El papel que en la actualidad está desarrollando Estados Unidos es en extremo perjudicial para el mantenimiento del vínculo trasatlántico por lo que implica de unilateralismo y nacionalismo.

4. Si concluimos que la conformación del nuevo orden debe hacerse desde los estados u organizaciones regionales, tendríamos que preguntarnos si la Alianza sigue teniendo sentido. Ya no sería uno de los pilares del Orden liberal, pero sí fundamento de nuestra seguridad.

5. La Alianza solo es posible desde el liderazgo de EEUU, hoy cuestionado. Si no se logra recomponer un consenso estratégico en Washington que dé estabilidad a su acción exterior, la Alianza acabará descomponiéndose.

6. La Alianza no podrá sobrevivir sin un nuevo y creíble Concepto Estratégico que recoja el conjunto de riesgos y amenazas y proponga alternativas viables y compartidas. Es fundamental adaptarse a un entorno tecnológicamente distinto, donde el conflicto es permanente y los instrumentos de la agresión no responden a la etiqueta de arma.

7. Sin capacidades militares ni interoperabilidad la Alianza es una ficción, lo que también puede trasladarse a las defensas nacionales de los estados. O se revierte el curso de las inversiones en Defensa o la Alianza se desvanecería por inasistencia de las partes.

La OTAN tiene garantizado un cómodo y secundario papel en la nueva escena internacional, pero ese no es el caso de la Alianza. La expresión jurídica del Tratado puede permanecer en el tiempo, pero no así el sistema de defensa colectivo. Sin una estrategia común, la Alianza Atlántica se difuminará paulatinamente. 

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