Por qué Arnaldo Otegi no puede ser candidato

19/08/2016

“No habrá tribunal, ni Estado, ni Guardia Civil, ni Ejército que me impida ser candidato de EH Bildu”, con estas desafiantes palabras se refería hace unos días Arnaldo Otegi al debate surgido en torno a su inhabilitación para presentarse como candidato a las próximas elecciones del 25 de septiembre. Pero el desprecio por el Estado de derecho demostrado por Otegi no se ha quedado en meras declaraciones, sino que se ha materializado en la formalización de la candidatura de EH Bildu ante las Juntas Electorales provinciales y con la presencia de Arnaldo Otegi, junto con la de algún otro condenado por delitos de terrorismo, como cabeza de lista por la provincia de Guipúzcoa.

A la espera de que finalmente la Junta Electoral de Guipúzcoa proclame o no dicha candidatura, aquí recojo algunos argumentos de por qué Arnaldo Otegi no puede ser candidato.

La Audiencia Nacional condenó a Arnaldo Otegi en septiembre de 2011, como responsable de un delito de integración en organización terrorista en grado de dirigente, a una pena de 10 años de prisión y a dos penas de inhabilitación: una inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo por igual tiempo y una inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de diez años. El Tribunal Supremo rebajó la pena de prisión a seis años y medio, al descartar su condición de dirigente.

En ejecución de la citada sentencia, el 24 de enero de 2013 la Audiencia Nacional procedió a la liquidación de la condena impuesta a Otegi acordando como fecha de licenciamiento definitivo de la condena de inhabilitación el 28 de febrero de 2021. El inicio del cómputo de dicha inhabilitación fue fijado en el 4 de septiembre de 2014, momento en el que se daba por extinguida otra condena de inhabilitación anterior que le había sido impuesta al Sr. Otegi por la comisión de un delito de enaltecimiento del terrorismo.

En su momento dicha resolución judicial no fue recurrida por la defensa de Arnaldo Otegi por lo que devino firme y debe de ser aplicada en su extensión. Cierto es que, en diciembre de 2015, se interpuso recurso de súplica por el condenado que fue igualmente desestimado por presentarse fuera de plazo, confirmándose la liquidación de condena fijada el 24 de enero de 2013.

Aunque, desde un punto de vista jurídico, se podría considerar que las amenazas de Otegi tienen poco recorrido, son muchos los que vienen animando el afán de Otegi por presentarse como candidato a Lehendakari. Para ello se amparan en un supuesto precedente, el de Iker Casanova, condenado a siete años y medio de prisión por pertenencia a organización terrorista. Casanova accedió al Parlamento Vasco en octubre de 2014 en sustitución de la exportavoz de EH Bildu, Laura Mintegi. En dicho caso se vino a reconocer la imposibilidad de ejecutar la pena de inhabilitación al haber ya cumplido su condena y no haberse concretado en la sentencia el empleo o cargo público para el que estaba inhabilitado.

En contra de lo ocurrido en aquella ocasión, en el caso de Arnaldo Otegi, la Audiencia Nacional sí que procedió a la liquidación de la condena de inhabilitación por Providencia de 24 de enero de 2013 y fijó como fecha de licenciamiento definitivo de la inhabilitación el 28 de febrero de 2021. De ahí que el precedente de Iker Casanova no pueda ser utilizado en el presente caso.

Por si esto fuera poco para reconocer la imposibilidad del Sr. Otegi para ser candidato, en su caso existe un elemento más a tener en cuenta. Junto a la inhabilitación para empleo o cargo público, se le privó del derecho de sufragio pasivo, esto es, del derecho a poder ser elegido como candidato hasta la misma fecha. Esta circunstancia hace a Arnaldo Otegi inelegible por lo que en el caso de formar parte de cualquier candidatura, como así ha ocurrido, deberá de ser excluido de la misma por la Junta Electoral de Guipúzcoa (administración electoral competente en el presente caso).

En conclusión, la clave no está tanto en si Arnaldo Otegi está o no inhabilitado, que sí lo está, sino en la aplicación en toda su extensión de las resoluciones judiciales firmes existentes. En este caso la Audiencia Nacional ha sido clara y sus pronunciamientos impiden al Sr. Otegi presentarse a las próximas elecciones, y a cualquier otra que se celebre antes del 28 de febrero de 2021.

La pelota está ahora en el tejado de la maquinaria del Estado de derecho, que deberá ponerse en marcha para funcionar correctamente. Tenemos los instrumentos necesarios para evitar que un condenado por integración en organización terrorista e inhabilitado pueda presentarse a las elecciones. Ahora lo que hace falta es aplicarlos.