El presidente de FAES recibe el Premio Popular de Alcobendas

05/11/2009

El presidente de FAES recibe el Premio Popular de Alcobendas


El galardón reconoce su esfuerzo, constancia, trabajo y sus valores a favor de las ideas


       

                                                   
José María Aznar, durante su intervención.



/14.02.2008/ 
A continuación se reproduce de forma íntegra la intervención pronunciada por el presidente de FAES:



Quiero agradeceros de corazón este premio y dejar clara una cosa. Esta noche se han dado aquí dos premios. Uno importante y otro que yo agradezco mucho pero que lo es mucho menos.

Es importante, muy importante, que se premie a los que dedican su trabajo a mejorar la vida de las personas con discapacidad, tal como hace la Asociación de Padres de Alumnos Minusválidos de Alcobendas (APAMA).


Os doy la enhorabuena por vuestro trabajo y vuestra dedicación. Creo que puedo decir, en nombre de todos nosotros, que asociaciones como la vuestra son un ejemplo y un motivo de orgullo para todos. 

Hace pocos meses tuve la inmensa fortuna de que la Federación Española de Síndrome de Down me concediera el Trébol a la Solidaridad por la labor que hicimos en los ocho años de Gobierno del Partido Popular a favor de los niños con Síndrome de Down. Os aseguro que fue lo más bonito que me ha pasado en mucho tiempo. Por eso sé que hoy el premio que recibís vosotros, en la APAMA, es el importante de esta noche.


El premio que me habéis concedido a mí lo podríamos compartir muchos de los que estamos aquí esta noche. Y el mejor premio, el único que es realmente relevante, os lo aseguro, es que los valores que defendemos, los valores en los que creemos, los valores en los que se basa nuestro partido tengan cada día más fuerza y presencia en la sociedad española.


De poco sirve premiar el trabajo realizado a favor de la prosperidad pasada si no dedicáramos el mayor y más constante de los esfuerzos para lograr la prosperidad futura.


De poco sirve felicitarnos por lo que logró España durante los años en los que tuve el inmenso honor de presidir el Gobierno de nuestra Nación, si no volcáramos todo nuestro esfuerzo, todo nuestro trabajo en que muy pronto España recupere esa senda de normalidad, de progreso, de convivencia, de mejora de nuestra posición en el mundo, de respeto a la verdad y de claridad moral.


Cuando echas la vista atrás, y recibir un premio permite echar la vista atrás, ves que podemos estar muy orgullosos de algunas cosas.


La primera, y no es pequeña, es que podemos estar muy orgullosos de nuestra unidad. Hemos permanecido unidos, a pesar de todos los intentos de dividir y aislar a un gran partido como el Partido Popular, que representa a muchos millones de españoles.


Mucho me temo que de aquí al 9 de marzo volveremos a ver de todo.


Volveremos a ver muestras de talante como la que ha sufrido María San Gil el martes en la Universidad de Santiago. Tan denigrantes y tan sintomáticas de la crisis moral que han alimentado algunos y sufrimos todos.


María es una persona maravillosa, alegre, valiente, con coraje, comprometida con la libertad, orgullosa de ser vasca y española. Su fortaleza ha podido con el cáncer.


Y el mismo coraje que ella  ha demostrado para vencer esa enfermedad debemos demostrar nosotros para vencer al cáncer de la inmoralidad, de la mentira y de agresión permanente a quienes no se arrodillan o simplemente discrepan.


Porque lo peor de lo que pasó el martes no es que un grupo de bárbaros totalitarios le gritaran a María que a ver si hay suerte y le pegan un tiro. Lo peor no es que esos bárbaros estuvieran en la Universidad, que debería ser un lugar de intercambio de ideas, reflexión y estudio.


Lo peor tampoco es que ya han pasado dos días y aún estemos esperando a que algunos tengan un mínimo de coraje para condenar, junto al Partido Popular, la agresión. No lo harán.


Lo peor, insisto, no es que haya un grupo de bárbaros que griten: "Ojalá te peguen un tiro" a una mujer que sabe muy bien que eso es posible; lo sabe porque lo vivió en primera persona el día que asesinaron delante de ella a nuestro compañero Gregorio Ordóñez, y lo sabe porque vive amenazada por los terroristas.


Lo peor no es siquiera el estruendoso silencio con el que algunos intentan fingir que no pasa nada. Pasa. Claro que pasa. Lo primero que pasa es que ese silencio es un silencio cómplice.


Lo segundo que pasa es que estos ataques intentan convertir a la víctima en culpable. Lo intentan los bárbaros fascistas que llaman fascista a su víctima, y le desean nada menos que la muerte. Y lo intentan también quienes se esconden tras un silencio cómplice, quienes eluden la condena a un ataque fascista por el solo motivo de que la víctima de la agresión es una persona del Partido Popular.


Esto sí es lo peor. Los intentos de convertir a la víctima en  culpable de haber sufrido la agresión es lo peor de todo porque muestra la falta de discernimiento moral de algunos.


Eso es lo peor aunque para disimular utilicen a los más jóvenes como burladero. Son jóvenes, de los que se definen como radicales e independentistas, los que le desearon a María que le peguen un tiro. Y es un joven, de los que se definen como dirigentes socialistas y progresistas, el que ha dicho que la culpa la tiene el Partido Popular, por crispar.


Hay sólo una cosa un poco peor que la ausencia absoluta de talla moral que demuestran estas actitudes. Esa cosa es que, lamentablemente, la agresión a María es una premonición de la campaña electoral que nos espera.


Las próximas semanas van a ser muy duras. Me temo que vamos a ver de todo. Ya lo sabemos. Lo sabemos porque hemos visto como se lo contaban a sus amigos. Les han confesado que van a fomentar  la tensión. Que van a dramatizar. Y que lo harán porque les interesa electoralmente. Aunque a España le convenga justamente lo contrario.

Lo hicieron en el pasado, y lo volverán a hacer. El objetivo es muy claro: amedrentar a muchos y envalentonar a unos pocos.


A nosotros no nos van a amedrentar. Primero porque, después de tantos años de insultos y calumnias  ya vamos haciendo callo. Y segundo, y sobre todo, porque tenemos muchos motivos para afrontar estas elecciones con la cabeza bien alta, con muchas ganas y con toda la determinación para poner fin, cuanto antes, a tantos excesos.


Llevan toda la legislatura intentando acabar con nosotros. Y no lo han logrado. Ése es un buen motivo para estar orgullosos, y para encarar este mes de durísimo trabajo con la cabeza bien alta y con toda la determinación de llegar a cada rincón de España para contar directamente a los ciudadanos nuestro proyecto, nuestras propuestas para que España recupere el rumbo.


Nosotros estamos ofreciendo a todos los españoles un proyecto serio, coherente, con soluciones reales.


Ellos tienen muy poco que ofrecer. Salvo que haya alguien que considere que es una oferta honorable defender estos cuatro años de Pactos del Tinell, de cordones sanitarios y de insultos contra nosotros pagados con los impuestos de todos.


El Partido Popular trabaja para convencer a la mayoría de los españoles de que es posible hacer políticas eficaces y sensatas para enfrentar los problemas de cada día. Ellos siguen ocupados en su proyecto sectario de intentar laminar al Partido Popular, y de insultar a la mayoría de los españoles,  porque se han olvidado de gobernar.


Se han olvidado de que gobernar significa poner en marcha, con tiempo, una política económica responsable que impida que, al llegar la crisis, la economía se pare de golpe.


Tan ocupados estaban en fomentar la división entre españoles con eso que han llamado Memoria Histórica, que han olvidado que gobernar significa trabajar para dejar tu país un poco mejor de como lo encontraste. Y eso no ocurre cuando dejas más personas en el paro de las que había cuando llegaste al Gobierno.


Tan ocupados estaban en negociar con los terroristas, que olvidaron que el Estado de Derecho no puede funcionar según convenga a la jugada. Olvidaron también que las víctimas deben ser la referencia moral de una democracia que quiere derrotar a quienes pretende acabar con las libertades.


Eso es lo que hemos visto en esta legislatura que por fin termina. Ahora queda lo más difícil. Tenemos que estar a la altura de las circunstancias para atajar primero y superar después la grave crisis política que sufre España. Quedan muy pocas semanas y mucho trabajo por delante.


El Partido Popular está demostrando su unidad y su fortaleza, sin reservas y sin complejos. Está demostrando que tiene un proyecto sólido, con buenas ideas, que ofrece un futuro mejor a todos los españoles.


Quiero animaros a trabajar muy duro porque necesitamos transmitir y contagiar a la inmensa mayoría de los españoles nuestra convicción de cambio, de reforma, de prosperidad, de unión entre españoles.


Estos días Mariano Rajoy está explicando a los españoles propuestas para mejorar su vida y para mejorar España: propuestas sólidas y viables. La gente sabe que nuestro programa electoral es serio y es para cumplir. Por esto algunos están muy nerviosos. Y anuncian tensión y drama. Mariano Rajoy, en cambio,  propone un gobierno tranquilo y verdadero.


Estamos convencidos de que es posible trabajar por una España mejor; es posible tener un gobierno que una y que no divida a los españoles; es posible tener un gobierno que respete y que no denigre; es posible trabajar por una España de la que podamos estar legítimamente orgullosos.


Quiero animaros a todos a que respaldemos ahora, con más fuerza que nunca, a nuestro presidente, a Mariano Rajoy, al que vamos a ver pronto  como presidente del Gobierno de España.


Quedan 24 días de intenso trabajo para ganar las elecciones.  No hay más que ver vuestra ilusión. Y yo creo que van a ir muy bien en toda España.      Estoy convencido de que ese trabajo se verá recompensado por el éxito. Y España tendrá así un futuro mucho mejor del que hoy podemos imaginar.