El profesor de la Universidad de Kentucky, en la segunda jornada del curso de FAES-UCM ‘Presente y futuro del debate ideológico’ CURSO FAES-UCMCarlos de la Torre | 'El populismo y la política de lo extraordinario'

28/06/2016

    _ Ha recorrido el escenario populista latinoamericano, especialmente los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia

    _ “Bajo determinadas condiciones de fragilidad y crisis de los sistemas políticos y las instituciones, los populismos devienen en autoritarismos”

    _ “Los populistas no reconocen la validez del adversario político, en la medida en que el pueblo es uno y quien no es parte del pueblo es el enemigo”

El profesor de Sociología en la Universidad de Kentucky, Carlos de la Torre, ha intervenido esta mañana en la segunda jornada del curso de FAES-UCM ‘Presente y futuro del debate ideológico’ con una conferencia titulada ‘El populismo y la política de lo extraordinario’. Con especial atención a los casos de Venezuela, Ecuador y Bolivia, De la Torre ha recorrido el escenario populista latinoamericano, sus orígenes en la crisis de representación política y sus objetivos como “proyectos democratizadores” de la sociedad.

“Bajo determinadas condiciones de fragilidad y crisis de los sistemas políticos y las instituciones, los populismos devienen en autoritarismos”, ha subrayado De la Torre, que ha señalado la resistencia popular al neoliberalismo, la reclamación de la soberanía nacional -supuestamente secuestrada por intereses imperialistas-, y variadas promesas de inclusión social como las mimbres sobre las que se asienta el relato populista de Chávez, Correa y Morales.

Para ello, ha asegurado, se sirve de un “discurso maniqueo y simplificador, que antagoniza a la sociedad y busca crear una nueva institucionalidad”. Se trata, a su juicio, de “reformar y refundar las sociedades a través de la participación ciudadana”, planteando constantes reprobaciones “a la democracia formal burguesa en nombre de la democracia real”.

ENEMIGOS, NO ADVERSARIOS
Para De la Torre, además, es importante “diferenciar el populismo en el poder del que está retando al poder”. En esa fase, ha afirmado, es cuando “politiza temas de discusión que han estado tradicionalmente vetados a las clases populares, como la política económica o la propiedad de los medios de comunicación, y obliga a tomar partido”. Una vez superada esta etapa, ha apuntado, “los populistas no tienen adversarios, tienen enemigos. No reconocen la validez del adversario político, en la medida en que el pueblo populista es uno y quien no es parte del pueblo es el enemigo”.

“Los populismos son pragmáticos, aspiran a ganar el poder, y por tanto pueden perderlo”, ha añadido el profesor, para quien “la base de su legitimidad siempre ha sido ganar elecciones limpias, de apariencia libre, para una vez en el poder vulnerar los derechos de la oposición y la libertad de prensa”. “Son estables porque no ven el poder como algo temporal”, ha aseverado.